Francia es el segundo país más importante del mundo en términos de inversiones extranjeras. En su territorio desarrollan su actividad 23.000 empresas extranjeras. A diferencia de lo que ocurre en otros países, las reglas, derechos y deberes, así como las ayudas públicas, son idénticos independientemente de que la empresa sea francesa o extranjera.
La inversión extranjera en Francia está exenta de todo control administrativo.Los inversores pueden comprar o arrendar bienes inmuebles, comprar empresas sometidas al derecho francés o incluso crear su propia estructura jurídica sin que se exija un importe mínimo para la inversión ni la creación de un número mínimo de empleos.
La fórmula jurídica elegida puede ponerse en marcha de forma temporal o duraderay con plena seguridad jurídica. Los inversores pueden desarrollar su proyecto libremente, en condiciones sencillas y a un coste reducido(para obtener más detalles, puede descargar a continuación el informe Doing Business en France).
En Francia, los plazos necesarios para crear una sociedad se encuentran entre los más breves del mundo, merced a una considerable simplificación de los trámites administrativos. Desde hace ya varios años existe la posibilidad de cumplimentar todos los trámites de creación de la empresa por vía electrónica, lo que permite efectuar el registro en tan sólo unas horas. A lo largo de los tres últimos años se han creado alrededor de un millón de empresas.