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Un trampolin hacia Europa

Un país abierto y competitivo

Con destinos clave en un radio de 2.000 Km. desde París accesibles en tan sólo unas horas, Francia es el único país europeo que ofrece un acceso tan sencillo y rápido a los países vecinos. En Europa, la libertad de circulación de personas es total (espacio Schengen).
 
Francia cuenta con una de las redes viarias más extensas y seguras de Europa, con más de 11.000 km. de autopistas y 1 millón de km. de carreteras.
 
Los trenes de alta velocidad (TGV) reducen considerablemente los tiempos de recorrido entre las grandes ciudades francesas y ofrecen seguridad y confort. El trayecto París-Londres, por ejemplo, ¡sólo dura 2 horas y 15 minutos!
 
Las costas atlántica y mediterránea, así como la costa del Mar del Norte, unen a Francia con otros continentes. Cinco de los puertos más importantes de Europa se encuentran en Francia. Todos ellos de fácil acceso gracias a las redes viarias y ferroviarias, y además disponen de vías navegables altamente eficaces centralizadas en el Sena, el Ródano y el Rin.
 
Con los aeropuertos de Roissy-Charles de Gaulle y de Orly, París es la plataforma giratoria europea del transporte aéreo. La ciudad ocupa el liderazgo europeo en cuanto al transporte de mercancías y correo, y el segundo puesto en el ámbito del transporte de pasajeros.
 
Francia presenta una de las tasas de comunicaciones electrónicas más altas de Europa; un 82% de la población francesa posee un teléfono móvil y un 28% cuenta con acceso de banda ancha a Internet. Con 17,7 millones de abonados en 2008, el mercado de banda ancha está experimentando un veloz desarrollo, estimulado tanto por el hecho de que las tarifas de las telecomunicaciones en este país se encuentran entre las más bajas de la Unión Europea, como por la alta calidad de su red.
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